Lección guiada · Intermedio · Finales
Alfil bueno, alfil malo
Qué vas a aprender
Tener un alfil no siempre es tener una pieza. Si tus peones están clavados en casillas del color de tu propio alfil, le quitan las diagonales, lo condenan a hacer de guardia y encima le regalan al alfil rival un tablero lleno de objetivos: eso es un alfil MALO. El bueno es el del otro color de casillas que tus peones ocupan: come, amenaza y llega a todas partes. En este final lo vas a ver en su versión más pura — mismo material, misma cantidad de peones, y una partida completamente decidida por dónde viven esos peones.
La idea clave
Peones fijos en el color de tu alfil = alfil malo (portero de sus propios peones). El alfil bueno ataca lo que el malo está condenado a defender — y cuando las debilidades son dos y el defensor uno, la aritmética hace el resto.